nos vamos a morir

y nos empezamos a ir
cada uno para donde puede, nuestras familias empiezan a acostumbrarse a la idea de que es mejor así, que acá ya nohay nada para hacer, la resignación corre por las venas de america con una fuerza que hace que ninguna desgracia nos parezca tan dura. 
no es verdad que no nos duele, nos duele si. nos duele la miseria, la vida a crédito, las cuentas, las vacaciones que tampoco este año serán. Nuestros cuerpos saben que no es los mismo caer en una clínica privada de Avellaneda que en la Trinidad de Belgrano. O en el Fleming. Nos vamos a morir todos, desde Macri hasta la que escribe pero eso no es justo tampoco. No es lo mismo la vieja que cae en un volvo que la vieja que apenas empuja el carrito hasta el chino. No es lo mismo el instagram de una chica del San Patrick que la selfie de una piba que labora en el Mc Donals de Abasto. Nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestros sueños no son los mismos. La muerte no iguala, al contrario se hace mas cruel siempre de este lado.

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